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Sobre el proyecto

¿Cómo se practican, transmiten, preservan, actualizan y difunden, a través del internet y las redes sociales entre otros, las tradiciones musicales y dancísticas de la Costa Norte y la Selva Central. Este proyecto examina los paisajes sonoros compartidos que surgen cuando tradiciones locales de música y de danza se negocian entre el Estado peruano, archivos, antropólogos/as y comunidades locales para gestionar el patrimonio o desarrollar políticas de identidad. Basado en un formato de investigación colaborativa busca conocer y analizar el impacto que tiene actualmente una red de actores en revitalizar la música como la marinera ejecutada con el arpa o la música instrumental tsonkari tocada con la antara amazónica, y danzas como la Danza de los Diablicos y los Amashetantsi. Desde el Estado se valora la diversidad cultural como recurso de la nación, por lo que sus políticas culturales proponen promover distintos géneros expresivos como patrimonio nacional. Los archivos sonoros institucionales se basan en la investigación y en los registros recogidos principalmente por antropólogos. Éstos, por su parte, grabaron música y danza no únicamente con el objetivo de preservarlas, sino de comprender su íntima relación tanto con la vida cotidiana como con los eventos festivos, la transmisión de saberes entre las generaciones, y la manifestación identitaria con fines culturales y políticos. Al mismo tiempo, las comunidades locales de la Costa Norte y los Asháninka y Nomatsiguenga de la Selva Central recurren a sus propias prácticas archivísticas cotidianas para revitalizar tradiciones musicales y dancísticas, ya sea para solicitar la patrimonialización de sus manifestaciones culturales o para llevar adelante políticas de identidad y reclamar el derecho a la tierra e infraestructura ante el Estado peruano, como actualmente durante la crisis del Covid-19.

Según el concepto de “Paisajes sonoros compartidos”, la música y la danza siempre van acompañadas de otras sonoridades y enunciaciones de la voz, en las que diversos actores participan con sus respectivos saberes. A través de dos estudios de casos que conciernen dos regiones que hasta la fecha han sido poco visibilizadas, se toma como punto de partida el interés que tienen las comunidades locales de la Costa Norte y de la Selva Central en activar sus expresiones musicales y dancísticas. En lo que concierne sus dimensiones históricas, existen dos archivos importantes que guardan grabaciones de las comunidades de la Costa Norte y de la Selva Central:

  • El archivo del Instituto de Etnomusicología (IDE) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). A finales de los años 80, el IDE registró música del departamento de Lambayeque en la Costa Norte, en el marco de un proyecto de preservación musical. Estos materiales incluyen 393 fotografías, 37 horas de grabaciones en VHS y 29 horas de grabaciones en video y contienen materiales que documentan los géneros de la marinera y de la Danza de los Diablicos en Eten y Túcume. Algunos de estos registros marcan una continuidad con los materiales sonoros registrados por el coleccionista alemán Hans Heinrich Brüning entre 1910 y 1925.
  • La colección del antropólogo alemán Manfred Schäfer (1949-2003). A lo largo de los años 80, Schäfer grabó en audio música tocada y cantada por los Asháninka y Nomatsiguenga de la Selva Central. Su archivo personal incluye 10 ½  horas de grabaciones de canciones y de música instrumental de tsonkari y tampo, más de 2.000 diapositivas en color y 7 horas de películas súper 8 y material en 16mm de Matereni.

Debido a que ambos archivos están ubicados en ciudades del Perú y Alemania, sus materiales han sido poco accesibles para los descendientes de los protagonistas registrados y las comunidades herederas de tradiciones culturales documentadas. Paisajes sonoros compartidos busca superar estas brechas al desarrollar un modelo para activar los materiales de archivos existentes y crear otros nuevos en las mismas comunidades. Con ese fin se busca involucrar a músicos, bailarines, gestores culturales, maestros y otros expertos de las comunidades locales, junto con los antropólogos e investigadores del IDE. Se le prestará especial atención a los cambios en la tecnología y la mediación de la música que influyen en cómo estas personas apropian, transmiten y valoran los repertorios musicales y dancísticos.